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Estos son unos de los principales contaminantes de la atmósfera, asociados a la circulación de vehículos y que pueden afectar la salud:
MP-10 Material Particulado menor a 10 Micras (una micra es menos de la décima parte del grueso de un cabello)
Partículas sólidas o líquidas dispersas en la atmósfera, como: polvo, cenizas, partículas metálicas, cemento o polen.
Pueden irritar las vías respiratorias, agravar el asma o afectar los pulmones y el corazón. Interfieren los procesos de fotosíntesis (la energía del sol que requieren las plantas). Deterioran superficies tanto construidas como naturales.
Monóxido de Carbono (CO)
Es un gas sin olor ni color, que en altas concentraciones puede ser peligroso para la salud. En la naturaleza se forma en procesos derivados de la descomposición de la materia orgánica (es muy inflamable). La principal actividad humana que produce monóxido de carbono es la derivada de las deficiencias técnicas en la quema de combustibles fósiles como la gasolina y el diesel.
Puede agravar las enfermedades del corazón y del pulmón, especialmente en niños, ancianos y en quienes padecen enfermedades crónicas. Igualmente, puede interferir el transporte del oxígeno por el torrente sanguíneo.
Óxidos de Nitrógeno (NOx)
Son un grupo de gases formados por nitrógeno y oxígeno. El nitrógeno es el elemento más común del aire y representa 78 por ciento del aire que respiramos. Los óxidos de nitrógeno incluyen compuestos como óxido nítrico (NO) y dióxido de nitrógeno (NO2). El término NOx se refiere a la combinación de estas dos sustancias.
Los procesos naturales y los realizados por el hombre producen óxidos de nitrógeno. En la naturaleza se producen cuando las bacterias descomponen nitratos orgánicos o por incendios forestales y por actividad volcánica. En la sociedad se producen, por la quema de combustibles fósiles y los escapes de los vehículos.
El dióxido de nitrógeno es un gas de color pardo rojizo, fuertemente tóxico, cuya presencia en el aire de la ciudad se debe a la oxidación del nitrógeno atmosférico que se utiliza en los procesos de combustión de los vehículos y fábricas.
El dióxido de nitrógeno daña el sistema respiratorio porque es capaz de penetrar las regiones más profundas de los pulmones y causar fuertes reacciones en los bronquios.
Contribuye a la formación de la lluvia ácida. Produce un incremento de la resistencia en las vías aéreas.